Ana es el nombre que muchas chicas le dan a la anorexia nerviosa y las que tienen esta enfermedad se consideran las pro-anas.
No comer, como todos los desórdenes alimenticios, comienza pareciendo una solución a varios conflictos y temores... irónicamente no es ninguna solución, por el contrario es el problema que da el pase directo a un infierno.
Las chicas que sufren anorexia tienen una visión distorsionada de sí mismas:
Nunca se ven lo suficientemente delgadas aunque estén hueso y pellejo. Esto las lleva a sentirse frustradas y deprimidas.
La anorexia es una enfermedad psiquiátrica muy grave y potencialmente mortal. En la mayoría de casos se suele empezar con una dieta aparentemente inofensiva. Se pasa un hambre espantoso pero por fin se consigue perder algunos kilos, hasta ahí una no tiene ni idea de dónde se está metiendo. Los amigos aplauden inconscientemente el cambio. ¿Cómo lo has hecho?. Una se siente triunfadora y decide perder un poco más. La delgadez empieza a apoderarse de la mente y a un kilo menos sigue otro, y otro. Durante la comida se mira el plato con hastío. "Me duele el estómago" o "He comido algo al salir de clase y no tengo hambre" son frases típicas, o también es típico de que al primer descuido de la familia se devuelva parte de la comida a la fuente y que se esconda ésta en los bolsillos.
Todos creen al principio lo que una ana dice. A una mentira sigue otra y después otra, hasta convertirse en rutina. Las comidas se transforman en un verdadero infierno y se consumen cada día aunque no se den cuenta, además hacen ejercicio hasta quedar exhaustas.